Esto del emprendimiento me da como miedo…

… ¿No me digas?¿Y no te da más miedo que después de 20 o 30 insatisfactorios años en una empresa te hagan renunciar para que contraten a una tarajalla de 25 que consiguió el puesto por sus siliconas?

Estás muy equivocad@, my friend.

Ya lo dije y parezco pistola de repetición: emprender no es sencillo. Vale, vuelvo a repetirlo. Emprender no es sencillo. Necesitas paciencia, MUCHA. Una buena idea. Y un plan. El dinero es consecuencia natural de hacer lo que amas y hacerlo bien.

No podrás irte a raspar el cupo a Miami con tranquilidad (al menos no en el primer año de tu proyecto), pero sí sentirás el fresquito de saber que lo que haces sí te importa. Lo que ganes, será para tí.

Está bien, no te entiendes con las redes sociales, pero la gente se pelea en las reuniones por tus ponquecitos. O todas tus amigas aman tus pulseras hechas artesanalmente por tí. O tienes buen ojo para el vintage. No todos los emprendimientos tienen que basarse en la tecnología. Crear con tus propias manos es tan valioso como un tweet. Lo que si debes aprender es a autogestionarte.

Porque la tía Filomena no se va a morir dejándote su mansión en La Lagunita. Porque no eres el/la protagonista de una telenovela. El mañana es hoy y se construye de a poquito.

A menos que seas Kim, Paris o Ivanka.

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Yo emprendo, tú emprendes, todos emprendemos

Ése estadio de la vida que te lleva a renegar de un salario fijo con todas sus comodidades se llama adultez temprana. O rebeldía. Prefiero pensar que es lo último.

A mí me cuesta estar bajo las órdenes de alguien más, eso no significa que sea inconstante o irresponsable, simplemente para qué trabajar y hacer rico a alguien más por una fruslería de sueldo. Si emprendí, es para darme el gusto de disponer de mi horario y que mi remuneración se corresponda con mis esfuerzos.

Emprender se parece a ser periodista en una zona de guerra. Puede que ganes un Pulitzer o que te secuestren y manden videos de tu decapitación a un canal de televisión.

Life is life.

De todas formas, triunfar es delicioso pero también hay cierto sabor en el fracaso que te da más ganas de seguir adelante. Por lo menos en mi caso.

Los momentos de vini, vidi, vici son como ofertas: si no los aprovechas, te vas a arrepentir. Claro que este ejercicio creativo no sólo será para hablar de mí, hay cosas que me gustaría analizar, diseccionar y discutir.

Porque no sólo en Wayra hay emprendimientos valiosos. Porque estudiar en una universidad no siempre es suficiente. Porque a veces hay que pensar y a veces no